Monográfico sobre Protección Solar

Protegernos del sol, por Mercedes Camps Miró.

Monográfico sobre protección solar

Es indiscutible la influencia que tiene el sol sobre la vida en la superficie de nuestro planeta. Sus efectos sobre la biología son claros además de diversos, siendo absolutamente necesario para la sostenibilidad de los ecosistemas terrestres. Nosotros los humanos como habitantes de este mundo estamos expuestos a su influencia y efectos de sus radiaciones, y de ello obtenemos claros beneficios para nuestra salud.

Pero esta exposición no está exenta de riesgos y existe claramente definida una serie de problemas y enfermedades que se derivan directamente de la exposición solar. Para evitar estos efectos que nos resultan nocivos hemos de desarrollar comportamientos con los que evitar largas exposiciones al sol o utilizar sistemas de protección con los que protegernos cuando vamos a estar expuestos.

La radiación solar

Revisemos a continuación el espectro de radiaciones que llega a la superficie terrestre:
La radiación ultravioleta (UV) comprende el rango entre 100 y 400 nm, la luz visible cubre el rango entre los 400 y 760 nm (violeta, azul, verde, amarilla, naranja, roja), la radiación infrarroja va desde los 760 nm hasta los 4000 nm. Esta última es la responsable de la aportación térmica a nuestro entorno.

Nos detendremos un poco más en describir la radiación ultravioleta, ya que es la responsable de los principales efectos biológicos que después describiremos. La radiación ultravioleta la podemos separar en tipos o gamas de espectros:

  • Ultravioleta C o UVC, que corresponden entre los 100 y los 290 nm, no llegan a la superficie terrestre pues son absorbidos por la capa de ozono. Tienen propiedades germicidas y son eritematógenos y mutágenos. Se utilizan para esterilizar el aire en salas. Las personas que tienen contacto con esta radiación deben usar protección para evitar el riesgo de conjuntivitis e irritación de la cornea.
  • Ultravioleta B o UVB, comprende entre los 290 y los 320 nm, es la radiación responsable de a la quemadura solar y del cáncer de piel, también produce irritación en la conjuntiva y en la cornea y del verdadero bronceado.
  • Ultravioleta A o UVA, esta que comprende entre los 320 y los 400 nm la podemos separar a su vez en dos bandas, UVA I (340 – 400 nm) y los UVA II (320 – 340 nm). Los UVA son los causantes del bronceado inmediato y del fotoenvejecimiento, la banda UVA II es la mayor efecto bronceador y también la que más eritematógena.

Hay otros factores que afectan a la radiación UV que llega a la tierra como :

  • El Ozono atmosférico
  • Elevación solar
  • Altitud
  • Dispersión atmosférica
  • Nubes y Polvo

 

Algunas reflexiones sobre la radiación solar

Deberías ser consciente de que:

  • Parte de la radiación solar que llega a la superficie terrestre es absorbida y parte es reflejada.
  • El porcentaje de esta reflexión depende de las propiedades de la superficie en la que incide.
  • Elementos como la hierba y el agua sólo reflejan un 10%, sin embargo otros elementos como la nieve fresca son capaces de reflejar hasta el 80% de la radiación incidente.
  • Durante la primavera y en condiciones de cielo despejado la reflexión por nieve puede elevar los valores de radiación hasta niveles veraniegos.
  • Aproximadamente un 95% de la radiación UV penetra en el agua y hasta un 50% alcanza una profundidad de 3 m.
Protección solar - el sol en nuestra piel

La piel ¿Cómo le afecta la radiación solar?

La piel es uno de nuestros órganos más extensos, con una superficie de 1.8 m2, y nuestra principal protección frente al medio exterior. Sus importantes funciones son: la protección frente a agresiones externas, frente a la radiación solar, funciones metabólicas, termorreguladoras, inmunológicas y de relación con el medio externo gracias a su sensibilidad.

 

Repasemos la estructura y las funciones de la piel.

La piel está formada por tres capas: epidermis, dermis e hipodermis.

 

  • La epidermis se origina en una capa basal germinativa formada por queratinocitos, que al dividirse generan las capas superiores. A medida que los queratinocitos se acercan a la superficie, estos envejecen y van cambiando de aspecto mientras sufren cambios metabólicos, acumulan la proteína queratina, se deshidratan y originan las capas espinosas y granular. Finalmente, los queratinocitos pierden su núcleo, se aplanan completamente pasando a denominarse corneocitos, formando el estrato córneo superficial que continuamente se va desprendiendo en forma de escamas. Además de los queratinocitos y corneocitos, la epidermis contiene melanocitos y células de Langerhans, ambas células tienen un aspecto dendrítico. Los melanocitos son las células que sintetizan la melanina, que posteriormente será transportada a los queratinocitos vecinos. Las células de Langerhans tienen un importante papel en la defensa inmunitaria. Las quemaduras que lesionan solo esta capa se catalogan de primer grado.
  • Situada debajo de la epidermis, la dermis está formada por fibroblastos que sintetizan el tejido conectivo extracelular. Este tejido consiste básicamente en un gel de glicosaminoglicanos y proteínas. El colágeno es la principal proteína estructural de la dermis, mientras que la elastina forma una red de fibras interconectadas que proporciona elasticidad y flexibilidad a la piel. Los glicosaminoglicanos son macromoléculas con importantes funciones hidratantes. El tejido conectivo sostiene en su seno a las glándulas sebáceas y sudoríparas, los folículos pilosos, las terminaciones nerviosas, los ganglios linfáticos, y una red de capilares que suministra nutrientes a la capa epidérmica. Las células de Langerhans también se pueden encontrar en la dermis. Si la quemadura alcanza esta capa es de segundo grado.
  • La hipodermis es la capa más profunda, que conecta la piel con los tejidos musculares. Está formada principalmente por tejido conectivo y adiposo, con funciones de aislamiento térmico y protección mecánica, cuando la quemadura alcanza y supera esta capa se trata de tercer grado, es la más grave y posiblemente dejará cicatrices.
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Mecanismos de defensa de la piel

Es obvio que vivimos expuestos al sol, por tanto nuestra piel dispone de una serie de mecanismo de defensa frente a los efectos nocivos de las radiaciones UV. Estos mecanismos tienen componentes enzimáticos y no enzimáticos. Entre los primeros contamos con las principales enzimas antioxidantes: la superoxido dismutasa, catalasa, tioredeoxin reductasa y glutation peroxidasa y reductasa; el cometido de todas ellas es eliminar los radicales libres producidos tanto por la radiación como por el metabolismo celular.

Los componentes no enzimáticos lo forman una serie de moléculas con actividad antioxidante, estas reaccionan con los radicales libres deteniendo la reacción en cadena oxidativa. Lo constituyen principalmente la vitamina C (ácido ascórbico), la vitamina E (a-tocoferol), b-caroteno y ubiquinona (coenzima Q), y el ácido lipoico presente en las mitocondrias.

Otros compuestos con capacidad antioxidante son: la vitamina A, carotenoides (a-caroteno, licopeno y luteina), oligoelementos (Se, Cu, Mn), polifenoles (antocianos, xantinas, flavonoides), ácidos grasos omega-3 (ácido eicosapentanoico, aceite de pescado, aceite de borraja) y extractos diversos (polipodio, picnogenol, té).

Efectos beneficiosos y nocivos de las radiaciones UV

Efectos beneficiosos de las radiaciones UV

Estar al sol nos atrae, y es lógico. La radiación solar es en buena medida saludable, nos da optimismo y tiene sobre nuestro organismo una serie de efectos beneficiosos. El optimismo se atribuye a efectos de la luz sobre la melatonina, una acción calórica causada por la radiación infrarroja, y problemas como el acné y la psoriasis mejoran gracias a la radiación UV. Los principales beneficios de la exposición de la piel a la radiación UV son: la síntesis de la vitamina D y la melanogenesis.

Efectos nocivos de la radiaciones UV

La exposición solar no está exenta de riesgos, en función de nuestras características dermatológicas y de nuestras costumbres tanto laborales como de ocio, tenemos un riesgo diferente de sufrir problemas dermatológicos a causa de las radiaciones UV. En función a la forma de reaccionar de la piel a la radiación solar esta se ha clasificado en 6 tipos, estos tipos contemplan la reacción eritematógena o a la quemadura solar y la propensión a desarrollar fotoenvejecimiento, a base a su color y capacidad de bronceado.

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Los Fototipos de piel y sus características

La clasificación de la piel de las personas en fototipos resulta de gran ayuda para el profesional, puesto que de esa forma se puede estimar el riesgo relativo que tiene un paciente de desarrollar alteraciones agudas y crónicas por efecto de la exposición a la radiación UV.

Los principales problemas que podemos encontrarnos cuando nos exponemos a la radiación solar sin la debida protección son básicamente: el eritema solar o quemadura, el fotoenvejecimiento o dermatoheliosis y el cáncer de piel como los más importantes.

Podemos distinguir, según la escala Fitzpatrickentre los siguientes fototipos: 

  • Fototipo I, tienen la piel blanca pálida, cabellos rubios , ojos de color azul o avellana, con pecas (efélides) o sin ellas. Son muy sensibles a la radiación UV, se queman con facilidad y difícilmente se broncean, sufren fotoenvejecimiento intenso y prematuro, tienen un alto riesgo de desarrollar cáncer de piel.
  • Fototipo II, tienen la piel blanca, muy parecidos al tipo anterior cabello muy rubio o pelirijo pero con mayor resistencia a la quemadura solar, se llegan a broncear ligeramente y también sufren un fotoenvejecimiento prematuro y tienen alto riesgo de desarrollar cáncer de piel. Este tipo y el anterior se consideran melanocitocomprometidos.
  • Fototipo III, También de piel blanca, son resistentes a la quemadura solar y se broncean moderadamente, sufren un fotoenvejecimiento intenso pero no prematuro y el riesgo de desarrollar cáncer de piel es moderado.
  • Fototipo IV, Su piel tiene un color tostado, con leve pigmentación, son moderadamente sensibles a la radiación UV, junto con el tipo anterior son melanocitocompetentes, su capacidad de bronceado les otorga una cierta protección a los efectos de la exposición solar. Se queman minimamente, su riesgo de desarrollar cáncer de piel es bajo y el fotoenvejecimiento es moderado.
  • Fototipo V, piel morena, rara vez se queman por exposición al sol y tienen un bronceado marrón oscuro, su riesgo de cáncer de piel es mínimo y el fotoenvejecimiento que padecen es lento y aparece a partir de los 40 ó 50 años.
  • Fototipo VI, piel de color moreno oscuro o negra, nunca se queman y su riesgo de cáncer de piel es prácticamente nulo, el fotoenvejecimiento es lento, tardío y mínimo.

¿Cuáles son los principales problemas que puede ocasionar la radiación solar en nuestra piel?

Eritema o quemadura solar

  • Es la respuesta cutánea aguda más evidente y conocida a la exposición solar. Se acompaña de rubor, calor, dolor y tumefacción y es más manifiesta en individuos de fototipo I a III.
  • Si recordamos que la cantidad de energía de una radiación electromagnética es inversamente proporcional a su longitud de onda, esto quiere decir, cuanto menor es la longitud de onda mayor es la energía, y menor la penetración en las capas de la piel. Por este motivo se involucra a las radiaciones UVB (290-320 nm) como principal responsable de causar el eritema cutáneo. Sin embargo, aunque las radiaciones UVA son menos eritematógenas, se cree que, al ser éstas las más predominantes en el espectro de luz solar, contribuyen de alguna manera a la producción de la quemadura solar.

Fotoenvejecimiento

  • El fotoenvejecimiento o dermatoheliosis es la consecuencia de los efectos crónicos de las radiaciones UV sobre la piel. Se debe al daño acumulativo sobre el ADN causado por exposiciones recurrentes a los rayos UV, luz visible o fuentes artificiales. Estos cambios se superponen a los del envejecimiento natural de la piel, que se caracterizan por atrofia dérmica, aplanamiento de la unión dermo-epidérmica y pérdida de la elasticidad de la piel.
  • En el fotoenvejecimiento observamos una piel curtida, muy arrugada, con pigmentación abigarrada, laxitud, telangiectasias, áreas atróficas y, por último, lesiones precancerosas y cáncer cutáneo. También encontramos xerosis, queratosis seborreicas, acné, rosácea, áreas de hipo e hiperpigmentación, arañas vasculares, venas varicosas superficiales, pterigium y arco corneal.
  • Cuanto más clara es la piel, más evidentes e intensos son los signos clínicos descritos. Puede presentarse a partir de la tercera década de la vida, aunque es más frecuente a partir de la quinta. Todo signo clínico va acompañado de un cambio histológico, entre los que podemos destacar hiperqueratosis irregular del estrato córneo, acúmulos de melanina en la epidermis, pérdida de fibras colágenas, pobre vascularización dérmica y elastosis.
  • La elastosis solar, que corresponde a la ruptura de las fibras elásticas de la piel, es la que produce la característica laxitud cutánea y la formación de profundas arrugas. Como se ha visto que la elastosis solar es una de las alteraciones más importantes en la dermis y que los rayos UVB sólo llegan hasta la dermis papilar, se responsabiliza a los rayos UVA de los cambios degenerativos del tejido dérmico, a través del incremento de radicales libres y procesos oxidativos que actúan sobre los fibroblastos del tejido conjuntivo.

Cáncer de piel

  • La incidencia de cáncer de piel y especialmente el melanoma se ha incrementado espectacularmente en los últimos 20 años, las poblaciones más afectadas son los descendientes de los ingleses en Australia y Nueva Zelanda, la población blanca de Estados Unidos y los habitantes de las regiones del norte y centro-Europa.
  • La aparición de esta patología se ha relacionado con la exposición solar intensa e intermitente y con las quemaduras solares sufridas sobretodo durante la infancia y la adolescencia.
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La protección solar o fotoprotección

Para evitar lo efectos nocivos de la radiación solar, y especialmente la derivada de la exposición a la radiación UV, podemos recurrir al uso de prendas de vestir, sombreros, gafas de sol y evitar la exposición al sol en las horas centrales del día.

Cuando esto no sea posible por el tipo de actividad que estemos haciendo, ya sea laboral, deportiva o de ocio al aire libre, tendremos que recurrir al uso de protectores solares adecuados con los que protegernos especialmente de los efectos de los rayos UV.

Dentro de la estrategia de una fotoprotección adecuada disponemos de varios recursos y estos los debemos utilizar acorde a las condiciones climáticas y según nuestro fototipo de piel. Es decir, debemos de contar con la información y el consejo adecuado. Por tanto debemos conocer tanto los tipos de protectores disponibles como la intensidad de radiación UV que vamos a encontrarnos en el exterior.

El factor de protección solar (FPS)

Para la correcta elección del producto de fotoprotección tendremos en cuenta un índice que viene claramente destacado en su etiquetado e información del mismo, se trata del Factor de Protección Solar (FPS). Este índice nos dice el nivel de protección que ofrece el producto y nos orienta sobre el tiempo que, con su aplicación, podemos pasar expuestos al sol sin que aparezca quemadura solar en nuestra piel. Digamos que cuanto mayor es el FPS más tiempo podemos estar expuestos al sol sin quemarnos.

El índice UVI

¿Cuánta radiación UV llega a la superficie de la tierra? Este seria el otro factor determinante para saber que debemos hacer para estar correctamente protegidos de los afectos de los UV.

La cantidad de radiación UV a la que estamos expuestos depende de la estación del año, la hora solar, la latitud en la que vivimos y de la altitud respecto al nivel del mar en la que estemos.

Para conocer este dato se ha creado el Índice UV, a partir de una iniciativa promovida conjuntamente por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Comisión Internacional de Protección contra la Radiación No Ionizante (CIPRNI), con el objetivo de formular unas recomendaciones sobre la manera de calcular, expresar y difundir el uso de un índice UV solar mundial.

Conclusiones: hacia un correcto uso de los protectores solares

Podríamos concluir que existen buenas razones para protegernos de la radiación solar en todo momento, y con mayor motivo de la radiación UVB. El eritema solar o quemadura, dermatosis, fotoalergias, fotoenvejecimiento ó dermatoheliosis y los varios tipos de cáncer de piel son los principales problemas con los que nos podríamos encontrar si no nos protegemos adecuadamente.

La protección solar básica consiste en evitar estar expuestos al sol durante las horas de máxima intensidad, el uso de prendas de vestir que nos protejan, así como sombreros y gafas de sol. Si por las circunstancias o por el tipo de actividad que vayamos a realizar vamos a quedar expuestos, entonces usaremos un filtro solar, este lo seleccionaremos en función de nuestro fototipo cutáneo y el FPS adecuado a las condiciones de radiación previstas para el día.

Para obtener el máximo rendimiento el filtro solar se han de cumplir unos requisitos básicos y sencillos:

  • El protector solar se ha de aplicarse sobre la piel seca y limpia, y una media hora antes de que tengamos que salir al exterior, con este método damos tiempo a que el producto se absorba por la piel y alcance su máximo rendimiento.
  • Hay que ser generoso en la aplicación, si pretendemos ahorrar producto lo único que conseguiremos es restarle eficacia por no conseguir la concentración adecuada de producto en la piel.
  • Aplicar de nuevo el producto trascurrido un tiempo de exposición, el filtro se degrada por la acción de los propios rayos UVI, por el sudor, el agua y el roce con prendas u otras superficie, por lo que es aconsejable reponer producto para seguir manteniendo en el tiempo un nivel de protección adecuada. Es aconsejable realizar sucesivas aplicaciones cada 2-3 horas.

Fotoprotección infantil: protección solar para los niños

Los niños y especialmente los bebes son extraordinariamente sensibles a los efectos de las radiaciones UV. Las características de su piel inmadura la hacen vulnerable al impacto de la exposición solar. Esta vulnerabilidad viene dada por su estrato corneo que es fino y poco compactado, la falta de desarrollo de su capacidad de melanogénesis y una menor defensa frente a los radicales libres.

Recordemos que los efectos nocivos de las radiaciones UV son acumulativos y por tanto los niños, debido a su especial sensibilidad, deben ser muy protegidos si han de exponerse al sol para evitar el daño en su piel tanto a corto como a largo plazo. Las precauciones a seguir son también sencillas pero muy importantes:

  • Usar una vestimenta protectora (sombrero, camiseta con manga corta, pantalón, etc…) con la que intentamos reducir la exposición directa.
  • Hidratar al niño con regularidad, cuanto más pequeño es más fácil que sufra insolación y deshidratación.
  • Evitar la exposición de niños menores de tres años, son los más proclives a sufrir insolación por la inmadurez de su sistema termorregulador.
  • Evitar la franja horaria de entre las 12 y las 16 horas, es la de mayor intensidad de radiación UV.
  • Y no exponer nunca a un niño sin un factor de protección solar adecuado, normalmente este debe ser un factor 50+